El Capitalismo de Riesgo explicado con… vacas

EL ESTILO ENRON

Tienes dos vacas. Vendes tres de ellas a tu compañía pública usando un crédito abierto por tu cuñado, luego ejecutas un intercambio deuda/inversión con la oferta de un asociado general, de modo que tengas de regreso las cuatro vacas con una exención de impuestos por cinco vacas. Los derechos de la leche de las seis vacas son transferidos vía un banco intermediario inglés a una compañía situada en las Islas Cayman, que secretamente  pertenece al accionista mayoritario, quien vende los derechos de las siete vacas a tu compañía pública. El reporte anual  dice que la compañía es propietaria de ocho vacas, con la opción de compra de otra más. Vendes una vaca para comprar un nuevo presidente de los Estados Unidos, quedándote con nueve vacas. No hay hoja de balance que muestre la venta. El público, satisfecho, te compra el toro.

EL ESTILO WALL STREET, GOLDMAN SACHS Y SIMILARES

Tienes dos vacas. Tu gurú financiero te recomienda venderlas para crear un fondo especulativo. Entras al mercado de futuros y vendes bonos-vaca (papeles que representan al animal real según su valor nominal) cuyo valor se basa en la estimación probable de crecimiento de los pastos, la demanda de leche, el creciente poder adquisitivo de los chinos, la enfermedad de las vacas locas y la sobrepoblación mundial, entre otros factores. Añades la venta de bonos de riesgo que apuestan a la posibilidad de que haya un crecimiento estable del hato de vacas (los bonos-vaca). Vendes bonos de riesgo que apoyan la posibilidad de que haya más vacas de las consideradas en las predicciones de los bonos iniciales. Vendes bonos de riesgo que sostienen la posibilidad de que haya menos vacas de las estimadas en los bonos iniciales. Vendes bonos de cobertura de riesgo para aquellos que pusieron su dinero pensando que habría vacas. Vendes bonos de cobertura de riesgo para quienes compraron pensando que no habría vacas. Vendes bonos de cobertura de riesgo para aquellos que pusieron su dinero pensando que habría más vacas. Repites el esquema para los bienes derivados: becerros, leche, carne, piel. Ganas increíbles cantidades de dinero, mucha gente, incluso gobiernos, dependen de tus bonos y sus ganancias. Los inventarios de vacas de papel superan miles de veces la cantidad de las vacas reales que rumian en todo el mundo. A veces debes asesinar algunos cientos de vacas para sostener la especulación, otras veces la sequía y las inundaciones por el cambio climático ayudan, pero no lo bastante, el mundo no es suficiente para darte los números que necesitas para mantener la venta de bonos. El esquema Ponzi es tu salvación por un tiempo. Cuando no puedes sostener más la cosa predices que viene una crisis. Culpas a la mala administración de las lecherías, los ranchos, el gobierno, la intolerancia a la lactosa de los asiáticos. Eres adorado por tu tino al resultar cierto tu pronóstico. Los precios han caído, los lecheros y las vacas se mueren de hambre. Mientras tanto, has descubierto que también existen los camellos. Emites bonos-camello…

El tulpa, levemente desconcertado, dijo: “Es que soy tímido.”

~ por Factor en 23 septiembre 2010.

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